martes, 25 de febrero de 2020

LO SOCIAL ES UN LUGAR QUE NO EXISTE: REFLEXIONES DESDE EL ACOMPAÑAMIENTO TERAPÉUTICO DE PACIENTES PSICÓTICOS


Leonel Dozza de Mendonga
Psicólogo
El Acompañamiento Terapéutico es una técnica de intervención analítico-asistencial, es decir: que parte de una concepción psicoanalítica del enfermar psíquico y propone formas asistenciales de intervención (Winnicott, 1979;1991). Una de sus especificidades consiste en que el Acompañante Terapéutico realiza su labor fuera de los contextos institucionalizados de tratamiento (casa del paciente, calle, medios de transporte público, etc.) (AAVV, 1991a). Su surgimiento tuvo lugar sobre todo en Argentina y Brasil, a finales de los años setenta, y derivó de la necesidad de brindar una asistencia sociocomunitaria a pacientes que estaban pasando por un proceso de desinstitucionalización (AAVV, 1991b). En definitiva, se trata de un rol profesional gestado en el seno del movimiento antipsiquiátrico.
En términos generales diríase que: 1) el Acompañamiento Terapéutico es una técnica de intervención que busca contribuir a la reinserción social del paciente, y 2) el Acompañante Terapéutico realiza su labor en lo social. Sin embargo, creo que en Salud Mental muchas veces se opera desde una concepción equivocada del término "social". De ahí la propuesta de empezar con un postulado que invita a la reflexión, cual sea: lo social es un lugar que no existe.
Por lo general, cuando en Salud Mental se habla de inserción social, lo primero que se nos ocurre es que lo social son aquellos lugares que están fuera del hospital psiquiátrico. La inversa sería: al estar dentro del psiquiátrico, el paciente estaría fuera de lo social. otra cosa que se nos ocurre pensar, es en aquellos pacientes que se encierran y no salen de su casa. Entonces se dice: "hay que hacer un trabajo de reinserción social", como si, al estar dentro de la casa, ello significara que el paciente está fuera de lo social. Creo que esta forma de pensar lo social es equivocada, puesto que se sabe que tanto el hospital psiquiátrico, como la familia, son instituciones sociales. Desde esta perspectiva, el término "reinserción social" no tiene sentido, porque la palabra "reinserción" significa que en algún momento el paciente dejó de estar inserto; y lo que intento decir es que, esté donde esté, el paciente nunca deja de estar inserto en lo social. En otros términos: mientras las personas en general pueden articular diferentes formas de inserción (padre, madre, hijo, profesional, vecino, miembro de grupos y asociaciones), estos pacientes sólo pueden insertarse en cuanto el enfermo de la familia, el loco del barrio o el paciente de determinada institución. En ningún momento el paciente deja de estar inserto, y el problema estriba en que está inserto en lo "social psiquiatrizante", por decirlo de alguna forma. Por lo tanto, nuestra labor debe apuntar hacia "nuevas inserciones", en el sentido de contribuir a la inserción del paciente en lo "social socializante".
En cierta ocasión, los padres de un paciente solicitaron un Acompañamiento Terapéutico para su hijo. Fundamentalmente, se quejaban de que Carlos estaba todo el día en la cama y no hacía nada. Empezamos el Acompañamiento Terapéutico, y ya en los primeros encuentros me di cuenta de que sobre todo la madre estaba constantemente estimulando a su hijo para que hiciera algo; y eso que ya le había obligado a recibir clases de tenis y piano. El Acompañamiento también había sido algo impuesto, y la madre constantemente pedía (y hasta intentaba ordenar) que yo estimulara al paciente para que hiciera algo.
Aquí ya tenemos un ejemplo de qué quiero decir cuando hablo de lo social psiquiatrizante. Hay ciertas madres que, debido a su alto grado de ansiedad, tienen la necesidad de estar constantemente estimulando a su hijo, pues sienten que sin esa estimulación el niño se va a morir, o no se va a desarrollar y ser independiente. Sin embargo, es justamente esta dinámica de sobrestimulación la que le impide al niño descubrir sus intereses y existir por sí mismo. Algo muy parecido pasaba en la relación entre esta madre y Carlos, de modo que, cuando éste último estaba en el club, recibiendo sus clases de tenis, en realidad estaba inserto en lo social psiquiatrizante, porque no era él (Carlos) quién estaba ahí, sino su madre. Mejor dicho: Carlos sólo podía existir y hacer cosas bajo la condición de objeto de la demanda materna. Sin embargo, en pocas semanas el paciente dejó las clases de tenis y piano y volvió a meterse en la cama, lo cual me pareció que estaba bien. Es decir: su única forma de defenderse de la demanda materna, y afirmar su existencia en cuanto persona, era metiéndose en la cama; porque eso era lo único a lo que no le estimulaba su madre. El problema es que ahí se cerraba un círculo vicioso: para existir, tenía que no hacer nada; pero al no hacer nada, su existencia no tenía sentido.
De lo planteado se desprende que, al decir que lo social es un lugar que no existe, se quiere significar que lo social no tiene tanto que ver con lugares y espacios físicos; o con estar dentro o fuera del psiquiátrico o de cualquier otra institución. Si lo social no está delimitado por espacios físicos, ¿qué es lo que posibilita decir que el paciente esté, o no, inserto en lo social? Esta cuestión no puede discutirse si no se tiene en cuenta la contrapartida que la complementa, y remite a la cuestión de la inserción social de los profesionales.
Se suele decir, o dar por sentado, que el psicótico no tiene recursos (afectivos, conductuales, etc.) para insertarse en lo social. Por otra parte, es interesante observar que sobre todo a partir del movimiento antipsiquiátrico, poco a poco las puertas de los psiquiátricos fueron siendo abiertas y, con mas o menos dificultades, los pacientes empezaron a salir. Sin embargo, los profesionales siguen dentro ... ; con lo cual, los pacientes oscilan entre dos alternativas: el ingreso psiquiátrico o el abandono en la comunidad. Ahí se cierra el círculo vicioso, puesto que el abandono suele conducir a nuevos ingresos psiquiátricos. En definitiva, cabe tener presente que todo intento de Reforma Psiquiátrica debe enfrentarse a una doble problemática, a saber: que tanto los pacientes, como los profesionales, encuentran dificultades y falta de recursos para insertarse en la comunidad y en lo social. Obsérvese que aquí he establecido una diferenciación entre lo que es la comunidad y lo social. Es decir: el hecho de que el Acompañante realice su labor en la comunidad, no garantiza que esté realizando una labor de inserción social. En este sentido, se ha observado que, a pesar de estar en la comunidad, muchas veces el Acompañante acaba reproduciendo, en el vínculo con el paciente, las ideologías psiquiatrizantes que en gran medida rigen el hospital psiquiátrico.
Podríamos citar varios ejemplos de ideología psiquiatrizante, como puede ser la idea del "loco-niño". Cuando un adulto habla con un niño, observamos que el primero hace una regresión comunicacional necesaria (cambio en el tono de voz, mayor empleo de la gestualidad, etc.). Por otra parte, es interesante observar cómo, en mayor o menor medida, ese tipo de regresión se manifiesta en la relación entre un profesional y el psicótico. De tal modo que, eso que podríamos llamar "infantilismo crónico", no tiene que ver tanto, o exclusivamente, con la psicosis en sí, sino fundamentalmente con esa forma de relacionarse con los pacientes.
Otro tipo de ideología psiquiatrizante -emparentado con la del "loco-niño"-, es la del "loco-tonto". En ese sentido, es interesante observar cómo algunas propuestas de entrenamiento en habilidades sociales acaban reproduciendo ese tipo de ideología. Entonces, uno se pone a enseñarle al loco a freír huevos. Sin embargo, varios autores han señalado que el problema en la psicosis no es tanto la falta de habilidades, sino más bien la imposibilidad de usarlas debido al derrumbe afectivo que el paciente sufre. Aquí sería interesante recordar cómo se constituye la subjetividad de un niño. En términos muy sencillos, díríase que un niño empieza a sentirse capaz, inteligente, autónomo, etc; en la medida en que es mirado, sobre todo por los padres, en cuanto tal. Es decir, que la subjetividad del niño se constituye en función de cómo los padres le miran e interactúan con él (función especular) (Winnicott, 1981;1994). Si le miran como a un niño tonto, posiblemente se convertirá en ello. Algo muy parecido suele pasar en Salud Mental, porque nuestra mirada hacia el paciente suele estar impregnada de eso que he denominado "ideologías psiquiatrizantes", que no tienen que ver exclusivamente con el hospital psiquiátrico. En el ámbito familiar, ya he dado el ejemplo de la relación entre Carlos y su madre. La ideología psiquiatrizante, aquí, consiste en actuar según el supuesto de que hay que estimular constantemente a su hijo. Esa misma idea podemos encontrarla también en algunas prácticas de inserción. La diferencia estriba en que, en el primer caso, se trata de aplacar la angustia de la madre, y en el segundo, la del profesional.
En el ámbito comunitario también es muy común encontrar una serie de manifestaciones vinculares de esas ideologías psiquiatrizantes; es algo que con frecuencia se observa en los encuentros de Acompañamiento Terapéutico. Por ejemplo: paciente y Acompañante van a la panadería, y todo transcurre normalmente hasta que el dependiente se da cuenta de que se encuentra ante un "tipo raro". En ese momento, hay una especie de "clic" en la trama vincular: fue el paciente quién pidió el pan; sin embargo, el dependiente se dirige al Acompañante a la hora de hablar y cobrar (la idea de que el loco no responde por sí, incluso a la hora de comprar el pan). Puede que el paciente se meta un bollo en el bolsillo, y el dependiente, que se dió cuenta, "se hace el loco" (la idea de que el loco no tiene que responder por sus actos). En fin, podría citarse diversos ejemplos de cómo esas ideologías psiquiatrizantes aparecen bajo la forma de actitudes psiquiatrizantes; incluso en aquellas prácticas de reinserción que se apoyan en un discurso progresista. En el ejemplo de entrenamiento en habilidades sociales que di, el discurso apunta hacia lo social (promover la autonomía del paciente) pero la práctica apunta en dirección contraria. Y lo mismo puede pasar en Acompañamiento Terapéutico, puesto que, a pesar de estar en la comunidad y tener un discurso que apunta hacia lo social, las intervenciones del Acompañante pueden apuntar hacia la dirección contraria, cual sea: hacia lo social psiquiatrizante. En términos generales, diríase que el movimiento antipsiquiátrico planteó una serie de críticas en tres ámbitos distintos, a saber:
1) Arquitectónico: crítica a la arquitectura del hospital psiquiátrico, la disposición de las habitaciones y de las camas, las puertas cerradas (régimen carcelario), etc. En este sentido, poco a poco algunos hospitales abrieron sus puertas, otros siguen igual; se construyeron comunidades terapéuticas, centros de día, talleres de terapia ocupacional, ambulatorios.
2) Roles profesionales: A partir de esa crítica, hubo un cuestionamiento del rol del psiquiatra, se empezó a hablar de trabajo en equipo y empezaron a surgir nuevos roles (auxiliar psiquiátrico, terapeuta ocupacional, acompañante terapéutico, tutor, terapeuta de familia).
3) Vincular: denuncia una serie de ideologías sociales acerca de la enfermedad mental, y cómo dichas ideologías acaban convirtiéndose en métodos de tratamiento (Foucault, 1991). Todo indica que ha sido en ese ámbito en donde menos se evolucionó.
Es decir, a pesar de los cambios en las estructuras concretas, en gran medida se sigue reproduciendo, en la relación con el paciente, toda la trama vincular que caracteriza a la psiquiatría más tradicional. En otros términos: a pesar de los cambios en las estructuras concretas, casi no hay propuestas de formación que contribuyan a cambiar los "muros mentales" que llevamos internalizados. Puede ocurrir que, desde el punto de vista concreto, Acompañante y paciente están en la comunidad, pero desde el punto de vista vincular, siguen "dentro" de lo social psiquiatrizante. Si he dicho que lo social es un lugar que no existe, fue para señalar que la cuestión de la inserción social no tiene que ver exclusivamente con espacios físicos (el psiquiátrico, la calle, etc.), sino con los espacios vinculares que se establecen entre profesional, paciente, familia, comunidad, institución. En definitiva, lo social (psiquiatrizante o socializante) es un espacio vincular. Esto es muy importante, porque muchas veces uno trabaja en el psiquiátrico y dice: "aquí no es posible hacer un trabajo de inserción social, porque no nos dejan salir con los pacientes". Pero eso no es necesariamente cierto; porque si se tiene en cuenta que lo social es un espacio vincular, incluso dentro del psiquiátrico es posible realizar una labor de inserción social. La inversa se da cuando uno trabaja en un taller de terapia ocupacional, o como Acompañante Terapéutico, y dice: "yo hago un trabajo de rehabilitación e inserción social"; pero eso tampoco es necesariamente cierto, porque si lo social es un espacio vincular, cabe la posibilidad de que incluso un Acompañante adopte una actitud más psiquiatrizante que la de aquella persona que trabaja en el psiquiátrico.
En los últimos años he tenido la oportunidad de brindar formación en Acompañamiento Terapéutico, fundamentalmente para enfermeros y auxiliares de psiquiatría. En este sentido, es interesante señalar las intensas angustias (confusional, etc.) que sufren sobre todo aquellos profesionales implicados en propuestas alternativas de inserción social (talleres, viveros, acompañamiento en la comunidad, etc.) . De tal modo, que muchas veces estas iniciativas se interrumpen o degeneran hacia modelos estereotipados de relación con los pacientes. Ello apunta a que la falta de recursos para insertarse en la comunidad y en lo social socializante, es una problemática que corresponde tanto a los pacientes como a los profesionales.
Para concluir, diría que tienen que seguir existiendo los hospitales psiquiátricos (porque son necesarios en muchos casos), hay que seguir construyendo centros de día, talleres de terapia ocupacional, centros de entrenamiento en habilidades sociales, etc. Sin embargo, hay que tener en cuenta que de poco sirve cambiar los muros de la institución, si no hay propuestas de formación que contribuyan a cambiar los "muros mentales" que llevamos internalizados.
BIBLIOGRAFÍA
AAVV. (1991a) . A rua como espaco clínico: acompanhamento terapéutico. Sáo Paulo: Escuta.
AAVV. (1991b) . Crise e cidade: acompanhamento terapéutico. Sáo Paulo: Educ.
Foucault, M. (1991). Historia de la locura en la época clásica. México: Fondo de Cultura Económica. (Orig. 1964).
Winnicott, D. W. (1981) . El proceso de maduración en el niño. Barcelona: Laia. (Orig. 1965).
Winnicott, D. W. (1984) . La familia y el desarrollo del individuo. Buenos Aires: Hormé. (Orig. 1964).
Winnicott, D. W. (1991) . Exploraciones psicoanaliticas. Buenos Aires: Paidós. (orig. 1989).

Winnicott, D. W. (1979). Escritos de pediatría y psicoanálisis. Barcelona: Laia. (Orig. 1958)


lunes, 27 de enero de 2020

La “sala confort” del hospital “Santa Lucía” mejora los niveles de ansiedad de los pacientes psiquiátricos ingresados


La “sala confort” que el Hospital “Santa Lucía” puso en marcha hace poco menos de un año en el recinto hospitalario de Cartagena con el objetivo de reducir el estrés de los pacientes psiquiátricos ingresados en la Unidad de Agudos está obteniendo en este tiempo unos resultados positivos “tanto para pacientes como para profesionales”.

Se trata de una iniciativa pionera a nivel nacional, e incluso internacional donde existen muy pocas experiencias de este tipo, y que, también, ha sido la única experiencia española que ha participado en el “Restraint reduction Net Work Conference” que se ha celebrado este mes de marzo en Birminghan, Reino Unido.

La jefe del servicio de Psiquiatría, Laura Belinchón, y la supervisora de la Unidad, Aitziber García Martínez de Estarrona presentaron en dicho congreso el póster “Eficacia de una sala de confort en una unidad de agudos como alternativa para eliminar el uso de prácticas coercitivas en psiquiatría” con el fin de dar a conocer el progreso de la implantación del proyecto en el hospital “Santa Lucía”.

En este tiempo, se han realizado 111 intervenciones con pacientes de la Unidad que han presentado ansiedad, inquietud o síntomas depresivos, entre otros, utilizando diversas técnicas como musicoterapia, relajación, aromaterapia, o contención verbal.

La valoración tanto de los usuarios como la de los profesionales ha resultado, en ambos casos, mayoritariamente satisfactoria y, entre las mejoras además, “el cambio de la relación del paciente, que ya no ve al profesional como una posible amenaza en estas situaciones sino como alguien en quien confiar y facilita las intervenciones en futuras crisis”.

Sala “confort room” de Psiquiatría

El objetivo principal de esta iniciativa pionera en España fue crear un espacio diseñado para humanizar el cuidado del paciente en situación de crisis y que los profesionales puedan emplear alternativas a las técnicas habituales de contención para disminuir la agitación y conducta agresiva de algunos pacientes.

El uso de métodos como el aislamiento y la contención física para controlar cuadros de agitación o comportamientos violentos en pacientes psiquiátricos es una práctica protocolizada en estas unidades.

El diseño de la “confort room” del hospital Santa Lucía, hecho realidad gracias al esfuerzo y trabajo de los profesionales que componen el servicio, permite reducir el estrés, la agitación y/o la agresividad de los pacientes a través de los sentidos experimentando estímulos visuales, auditivos, olfativos y táctiles.

Igualmente, está amueblada con elementos y/o materiales físicamente cómodos que permiten la experimentación de los sentidos con el fin de crear una atmósfera adecuada que permita a los profesionales a través de la contención verbal enseñar a los pacientes a explorar estrategias mediante las cuales afrontar de manera saludable el estrés y disminuir sus conductas agresivas sin necesidad de utilizar la contención física o el aislamiento.

viernes, 10 de enero de 2020

Participar en la investigación sobre los efectos de las etiquetas psiquiátricas

Con la presente página hacemos un llamamiento a profesionales de la salud mental, familiares y amigos de personas afectadas y, sobretodo, a expertos por experiencia a participar en la investigación que estamos llevando a cabo sobre los efectos de las etiquetas psiquiátricas, en especial la "esquizofrenia".

http://www.investigacionesquizofrenia.org/


martes, 10 de diciembre de 2019

Campaña #DerechoaNuestrosDerechos, por el Día de los Derechos Humanos


10 de diciembre, Día de los Derechos Humanos


Derecho al trabajo, a la vida y a no sufrir torturas, entre los derechos más vulnerados a las personas con problemas de salud mental
·         La Confederación SALUD MENTAL ESPAÑA reivindica en la campaña #DerechoaNuestrosDerechos que se termine con las vulneraciones que cada día se viven en España en el ámbito de la salud mental.  

·         Las contenciones mecánicas, la falta de atención a la conducta suicida y la elevada tasa de desempleo de las personas con problemas de salud mental, son algunas de las más importantes.


(Madrid, 10 de diciembre de 2019).- La tasa de desempleo entre las personas con problemas de salud mental es la más baja del Estado, con un 84%. El suicidio es la primera causa de muerte externa en nuestro país, y se estima que entre el 65% y el 95% de los casos de suicidio están muy relacionados con los problemas de salud mental. En las unidades de Psiquiatría, en pleno siglo XXI, se recurre a las contenciones mecánicas, vulnerando el derecho de todo ser humano a no sufrir torturas.
Tres realidades que existen y coexisten, y que atentan contra los derechos fundamentales de las personas con problemas de salud mental, que, por otro lado, no dejan de ser los del resto de la población.
Por ello, y con motivo del Día Internacional de los Derechos Humanos, la Confederación SALUD MENTAL ESPAÑA lanza la campaña #DerechoaNuestrosDerechos para visibilizar las vulneraciones de los derechos humanos en el ámbito de la salud mental y reivindicar la implantación de medidas y políticas que aseguren una igualdad y el respeto real de estos derechos.
La campaña se concentra en tres de los derechos que se vulneran con más frecuencia, recogidos en los artículos 3, 5 y 23 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos de las Naciones Unidas, que hacen referencia al derecho a la vida, derecho a no ser sometido a tortura y derecho al trabajo, respectivamente.
Irene Muñoz Escandell, asesora jurídica de SALUD MENTAL ESPAÑA, afirma que “para afrontar las vulneraciones de derechos en salud mental tenemos que plantearnos una pregunta esencial antes de explorar cualquier posible solución: ¿Cómo quiero que me traten a mí? Abracemos esa posibilidad. Veámonos, por un momento, como esa persona que calificamos como `otra´. Así, podremos llegar, como mínimo, a vislumbrar lo que hay que hacer y avanzar por la senda de los derechos humanos”.
Por su parte, Nel González Zapico, presidente de la Confederación SALUD MENTAL ESPAÑA, recuerda que una de cada cuatro personas tiene, ha tenido o tendrá algún problema de salud mental a lo largo de su vida, según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), que además afirma que, para el año 2030, los trastornos mentales serán la principal causa de discapacidad en el mundo. “En SALUD MENTAL ESPAÑA creemos que hay que actuar con firmeza para que la previsión de la OMS no llegue a cumplirse”, declara González Zapico, quien además plantea la necesidad de cumplir con los compromisos adquiridos para el 2030 mediante los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), como factor esencial para el cumplimiento de los derechos humanos y fundamentales. “La entidad que presido apuesta por promover la salud mental y el bienestar, en línea de lo que dispone el ODS nº 3. Siguiendo nuestra misión de mejorar la calidad de vida de las personas con problemas de salud mental, desde la Confederación SALUD MENTAL ESPAÑA trabajamos para terminar con los prejuicios y estereotipos que tanto daño pueden hacer a este colectivo y que se reflejan en la práctica a través de discriminaciones de todo tipo”, concluye el presidente de la Confederación.
Esta campaña ha contado con la colaboración del Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar Social.
Información y asesoramiento gratuitos
Para cualquier persona que lo necesite, la Confederación SALUD MENTAL ESPAÑA ofrece un servicio de información y asesoramiento gratuito sobre salud mental a través del email informacion@consaludmental.org, la web www.consaludmental.org y de los teléfonos 91 507 92 48 y 672 370 187.
La Confederación SALUD MENTAL ESPAÑA es una entidad sin ánimo de lucro, de interés social y de utilidad pública que surgió en 1983. Integra a 18 federaciones y asociaciones uniprovinciales, que aúnan a casi 300 entidades y cuenta con más de 47.000 socios y socias en todo el territorio nacional.

Más información y gestión de entrevistas: comunicacion@consaludmental.org
María Fábregas Fernández – 691 04 68 78 – m.fabregas@consaludmental.org
Elena Delgado Capel – 672 36 47 09 – e.delgado@consaludmental.org






martes, 26 de noviembre de 2019

El 80% de las mujeres con problemas de salud mental que vive en pareja ha sufrido violencia


NOSOTRAS SÍ CONTAMOS


·         La Confederación SALUD MENTAL ESPAÑA da continuidad a su campaña #NosotrasSíContamos, este año bajo el lema ‘La salud mental no se golpea’, en la que tres mujeres del movimiento asociativo exponen, a través de un video, sus experiencias con la violencia machista.


https://www.youtube.com/watch?v=U1-3kA6l_Ks


·         Con sus testimonios, estas mujeres buscan denunciar la discriminación y vulneración de derechos en la que se encuentran, pero también servir de ayuda a otras mujeres en su misma situación y visibilizar que del maltrato se puede salir.


(Madrid, 25 de noviembre de 2019).- El riesgo que tiene una mujer con problemas de salud mental de sufrir violencia en la pareja se multiplica entre 2 y 4 veces respecto a las mujeres en general.La evidencia está en que el 80% de las mujeres con problemas de salud mental que vive en pareja ha sufrido algún tipo de violencia[1], por parte de dicha pareja, más de la mitad ha sufrido violencia física, y más del 40% ha sido víctima de violencia sexual a lo largo de su vida1. Concretamente, la infancia es la etapa más vulnerable. En este periodo, el porcentaje de abuso sexual en este colectivo es muy elevado, ya que alcanza al 26%.
Cuando se dan estas violencias, el 42% reconoce no identificarlas como tales1 y,a las que que sí las reconocen y las denuncian, no se les da credibilidad debido a su trastorno mental.
Frente a estos datos, y con motivo del Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, el 25 de noviembre, la Confederación SALUD MENTAL ESPAÑA regresa con la campaña #NosotrasSíContamos, que ya se inició el año pasado, y cuyo objetivo es visibilizar la violencia y los abusos especialmente graves, que sufren las mujeres con problemas de salud mental.
En esta ocasión, y bajo el lema ‘La salud mental no se golpea’, la campaña busca sensibilizar y denunciar, a travésde experiencias personales, cómo la violencia machista afecta a la salud mental de las mujeres, pero a la vez, cómo los problemas de salud mental constituyen un factor multiplicador de riesgo de sufrir violencia, abusos y vulneración de derechos.
En un vídeo, tres mujeres con problemas de salud mental, pertenecientes al movimiento asociativo de SALUD MENTAL ESPAÑA, comparten de forma intimista y personal cómo la violencia machista ‘les ha golpeado’ en distintas facetas y etapas de sus vidas. Con sus testimonios, denuncian la discriminación constante y la vulneración de derechos que sufren, tan básicos como el de poder ejercer la maternidad, y que atenta claramente contra los derechos humanos y la Convención Internacional sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad.
“Es muy difícil para una mujer con problemas de salud mental quedarse con la custodia de los hijos. Y de eso se aprovechan muchos maltratadores”, evidencia en el video Lurdes Da Costa Lourenço, quien además reprocha que “en muchas casas de acogida no aceptan a las mujeres con problemas de salud mental”, quedando en una situación de especial vulnerabilidad y desprotección. “Hay que cambiar la política y que nos tengan más en cuenta”, reclama Lurdes.
En esta campaña, las mujerestambién recriminana los maltratadores “el daño que les han hecho”, recordándoles “que no se nos borrará en la vida. Y que no hay justicia en el mundo para pagar el daño que hacen”, sentencia Lurdes.
Por último, las protagonistas han buscado con sus testimonios servir de referencia para cualquier mujer en su misma situación, trasladando un mensaje de fuerza y determinación, y animándolas a denunciar “y por mucho que te diga, quítame la denuncia o si no te mato, no quitársela y seguir para adelante”, sentencia Loli Romero Martínez.
“A una mujer que ha sufrido violencia le diría que no está sola, que hay muchas personas que la pueden ayudar y apoyar, tanto profesionales como mujeres que han pasado por su misma situación”, concluye Mª Isabel García Peña, una de las protagonistas de la campaña.
Red Estatal de Mujeres SALUD MENTAL ESPAÑA,
Lurdes, Loli y Mª Isabel forman parte de la Red Estatal de Mujeres SALUD MENTAL ESPAÑA, que surge como plataforma de actuación de las mujeres con experiencia propia en dificultades en salud mental, para expresar sus reivindicaciones y trabajar por ellas. Integrada por 25 mujeres, representantes de las entidades de todos los territorios pertenecientes al movimiento asociativo de la Confederación SALUD MENTAL ESPAÑA, la Red nació a mediados de 2018 después de varios talleres y un intenso trabajo de recopilación, puesta en común y consenso en torno a la información, las experiencias y las necesidades compartidas por todas las participantes.
Reconocen en este espacio un lugar seguro, de respeto y sensibilidad, en el que sus integrantes tienen la oportunidad de compartir experiencias personales y sentirse comprendidas y apoyadas.
Para Celeste Mariner, directora ejecutiva de la Confederación SALUD MENTAL ESPAÑA, “desde el movimiento asociativo debemos de trabajar intensamente por visibilizar y denunciar los escandalosos datos de violencia que se ejerce sobre las mujeres con problemas de salud mental, y reivindicar los mismos recursos de atención y apoyo con que cuentan el resto de mujeres”.
En este sentido, Mariner valora que la campaña de SALUD MENTAL ESPAÑA haya puesto el foco en dos de los aspectos fundamentales sobre los que considera “urgente” hacer una llamada de atención. “Por un lado, la discriminación de acceso a recursos, como puede ser la admisión en una casa de acogida, y por otro, la vulneración de derechos fundamentales, como el de perder la custodia de los hijos si la mujer maltratada decide separarse”. “La violencia-concluye la directora ejecutiva- puede ejercerse de muchas formas y cualquiera de ellas daña la salud mental de las mujeres”.
La violencia contra la mujer está reconocida por el Convenio de Estambul de 2011 (el primer instrumento de carácter vinculante en el ámbito europeo en materia de violencia contra la mujer) como una violación de los derechos humanos y como una forma de discriminación.
Esta campaña ha contado con la financiación del Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad a través de la Convocatoria de Subvenciones con cargo al IRPF.
*Puedes ver el vídeo de #NosotrasSíContamos en este enlace de Youtube(la Confederación lo hará público en sus redes sociales el mismo día 25 de noviembre). Los medios de comunicación pueden solicitar al área de Comunicación el vídeo en formato descargable.













lunes, 11 de noviembre de 2019

Dando sentido a las voces: guía para los profesionales de la salud mental que trabajan con personas que escuchan voces


A lo largo de la historia y en paralelo con cada contexto cultural, ha ido variando mucho la consideración hacia los oidores de voces.
La originalidad de sus planteamientos, “diálogo con las voces” “hablar directamente con cada voz”, nos coloca a los lectores en una expectativa simultáneamente rigurosa y creativa.



https://primeravocal.org/dando-sentido-a-las-voces-guia-para-los-profesionales-de-la-salud-mental-que-trabajan-con-personas-que-escuchan-voces-de-marius-romme-y-sandra-escher/

martes, 5 de noviembre de 2019

CÓMIC: "MÁS ALLÁ DEL MITO: MI DÍA A DÍA CON ESQUIZOFRENIA"

Un cómic basado en testimonios de personas diagnosticadas de esquizofrenia y que sirve como herramienta para afrontar y conocer más la enfermedad. El objetivo de esta iniciativa es desmitificar el trastorno, y transmitir un mensaje de esperanza a los jóvenes recién diagnosticados: “La recuperación en esquizofrenia es posible”.